Empieza por una tarea, no por una herramienta
Haz una lista de tareas repetitivas: preparar documentos, clasificar consultas, resumir información o completar informes. Elige una que tenga un responsable claro y un resultado fácil de comprobar.
Antes de automatizar, escribe cómo se hace hoy, cuánto tarda y qué errores aparecen. Ese punto de partida permitirá comparar el resultado de una prueba.
Define una prueba pequeña
Usa ejemplos representativos, establece qué datos se pueden compartir y decide quién revisará cada resultado. La supervisión humana sigue siendo necesaria cuando una respuesta afecta a clientes, pagos o decisiones importantes.
Una prueba útil tiene un objetivo concreto, un plazo y una medida: tiempo ahorrado, calidad del documento o número de consultas resueltas correctamente.
Decide con evidencia
Recoge lo que funcionó y lo que no. Si el proceso mejora, documenta las reglas y amplía el uso poco a poco. Si no mejora, cambia el proceso o la herramienta antes de escalar.
